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Mamá, tú lo sabes y nosotras te lo recordamos: la maternidad puede sentirse como una montaña rusa: todo el amor y la ternura que pueden caber en el corazón, noches sin dormir, aprendizajes nuevos todos los días… y a veces, también retos que nos confrontan, incluso durante esta hermosa etapa. Uno de estos grandes retos es la mastitis que, aunque común, es muy dolorosa e incómoda.  

Si justo ahora estás sintiendo incomodidad e hinchazón en los senos, ¡puede ser mastitis! Pero tú tranqui, aquí vamos a hablarlo con la naturalidad que requiere el tema y con la confianza que solo tenemos entre nosotras. 

¿Qué es la mastitis? 

La mastitis es una inflamación en el tejido de los senos que suele presentarse cuando estás amamantando a tu bebé y, puede manifestarse con enrojecimiento y mucho dolor. Además, es común que tus pechos se pongan sensibles, calientes e incluso, que experimentes fiebre y malestar general.  

Aunque a veces es solo inflamación y molestia, en otros casos puede ser que tengas una infección, lo que intensifica los síntomas. 

¡¡Y ojo!! Aunque solemos relacionar la mastitis directamente con la lactancia, la verdad es que no es exclusiva de las mamás: también puede aparecer en mujeres que no están amamantando pero que tienen alguna alteración hormonal que involucre la prolactina… aunque es menos común. 

Anatomía de nuestros senos 

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Para entender por qué ocurre, vale la pena repasar un poquito cómo funcionan nuestros senos. Por dentro hay una red de conductos por donde viaja la leche hasta el pezón. Cuando esos conductos se bloquean o la leche se queda acumulada (por cantidad de producción o por falta de extracción), se genera la inflamación y, si además existe una grieta en el pezón (que son muy comunes cuando los peques absorben), puede terminar en una infección. 

¿A qué se debe la mastitis? 

Ya que conocemos el funcionamiento y anatomía de nuestros senos, podemos hablar de las causas más comunes que, sin duda y como ya lo sabemos, están relacionadas con la lactancia.  

Lo que suele suceder es que, cuando un conducto se tapa porque no se vació bien el seno, la leche queda retenida y empieza la molestia. Aunque, como ya lo sabemos, también puede ocurrir cuando hay grietas en los pezones, que se convierten en puertas de entrada para bacterias. Otra causa frecuente es espaciar demasiado las tomas o usar ropa muy ajustada que comprime el pecho; y, como si fuera poco, el estrés y el cansancio que suelen acompañar los procesos de la maternidad, también juegan su papel y pueden favorecer la aparición de la mastitis

¿Cuáles son los síntomas de la mastitis? 

La mastitis se reconoce fácilmente porque el dolor es intenso y localizado solo en esta zona (incluso puede ser en un solo seno); y cuando esto sucede, suele estar enrojecido, se siente caliente y muy duro cuando lo tocas (porque está lleno de leche), y puede doler incluso sin tocarlo. Muchas mujeres describen que se sienten como si tuvieran un resfriado: con escalofríos, fiebre y mucho cansancio. Llegar a este punto es muy doloroso, e incluso las tomas de tu bebé se pueden hacer mucho más incómodas. 

 ¿Qué me hace más propensa a tener mastitis? 

Aunque cualquiera de nosotras puede sufrir la mastitis, sí es cierto que algunas situaciones aumentan las probabilidades de padecerla; por ejemplo:  

  • Ser madre primeriza hará que, al principio, sea más común que se produzcan obstrucciones o grietas en el pezón.  

  • Amamantar siempre en la misma posición también es un factor determinante, porque no se vacían de forma pareja todos los conductos del pecho.  

  • Llevar un brasier demasiado apretado también puede convertirse en un problema. 

¿Puedo seguir amamantando si tengo mastitis? 

Aunque puede ser MUY doloroso, la respuesta es sí: ¡es mejor seguir amamantando! Dejar fluir la leche es fundamental para desobstruir los conductos y aliviar la inflamación. Además, la leche sigue siendo segura para el bebé, incluso si la mamá tiene mastitis. ¡No dejes que el dolor te detenga! Seguir amamantando a tu bebé ayuda a acelerar la recuperación. 

¿La mastitis puede causar cáncer de mama? 

Este es un mito muy extendido, pero la realidad es que la mastitis no está relacionada con el cáncer de mama. Sin embargo, es importante estar atentas: si los síntomas no mejoran en pocos días, o si aparecen bultos persistentes, lo mejor es consultar al médico para descartar otras condiciones.  

Visita tu médico si tienes síntomas de mastitis  

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Sabemos que este tipo de contenidos te ayudan a comprender mejor lo que pasa, pero una opinión profesional siempre será el camino correcto. Si tienes fiebre alta, dolor muy fuerte, el seno muy inflamado o si los síntomas no mejoran con cuidados básicos, ¡no dudes en pedir un concepto médico!  

¿Puedo prevenir la aparición de la mastitis? 

¡La prevención empieza con pequeños hábitos! Pero claro está, la acumulación y obstrucción por leche, es la más sencilla de tratar; con extracciones constantes podrás notar un cambio inmediato. Incluso, puede resultar que tu ropa interior sufra los estragos de unos senos demasiado cargados de leche: para eso te recomendamos usar los Protectores de Lactancia Nosotras® Lacti. Mientras que la mastitis por bacterias y grietas en el pezón quizá requiera un tratamiento más profundo y puede ser un poco más compleja de prevenir. Aquí el punto clave será favorecer el buen agarre de tu bebé al pezón.  

Tratamientos para tratar la mastitis 

¡Depende! ¿La mastitis es por infección o por acumulación de leche? Si tienes las vías obstruidas, en casos leves, te servirá aplicar calor local, descansar y usar analgésicos. Lo más importante es seguir extrayendo SIEMPRE tu seno, porque eso alivia los síntomas y facilita la recuperación. 

Por otro lado, cuando la mastitis es causada por una infección bacteriana, debes tomar antibióticos, ¡pero cuidado! Estos deben ser compatibles con la lactancia, por eso deben ser recetados por un médico. Y aunque pueda parecer lo contrario, la lactancia no solo se puede, sino que se recomienda mantenerla, porque es parte del tratamiento. 

Extracción de leche 

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¡Es clave en cualquier escenario! Nosotras no te vamos a mentir, al principio puede ser bastante dolorosa, pero te va a generar mucho alivio. Vaciar bien los senos evita que el problema se agrave y ayuda a mejorar más rápido.  

¡No te cargues de culpas! La mastitis es un gran reto, pero jamás será tu elección. Permite que la lactancia sea tu superpoder y que jamás se convierta en un impedimento para conectar con tu bebé. ¡Cuídate, busca ayuda y sigue adelante! Porque sí, la maternidad tiene sus retos, pero tú tienes la fortaleza suficiente para superarlos: entre todas y con nosotras. 

Fuentes 

https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/mastitis/symptoms-causes/syc-20374829

https://magnetosur.com/aparicion-mastitis-tratamiento/

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